Darkest Dungeon
A veces solo hacen falta unos minutos a los mandos de un videojuego, o una cinemática de introducción para intuir cual ha sido la fuente de inspiración de sus desarrolladores. Para Darkest Dungeon, a todas luces, ha sido la obra de Lovecraft. Es decir, un universo en el que la influencia de una poderosa y primigenia consciencia, y su hueste de acólitos ha corrompido la tierra y las mentes de los hombres que en ella viven. Sin embargo, a diferencia de otros títulos donde, tradicionalmente se ha usado la novela gráfica o el survival horror en primera persona para captar la historia en una experiencia jugable, esta vez nos encontramos ante un RPG a combates por turnos muy bien parido. Los abusos y los lujos son como un veneno para la mente, que fácilmente se acomoda a una vida decadente y depravada. Los misterios, sobretodo aquellos que se originan bajo los cimientos de la centenaria mansión familiar, son atendidos de buena gana por un hombre corrompido y dispuesto a coquetear con fuerzas...